Belleza: La expresión del propio ser.

Gracias a  Dove Argentina, siendo embajadora me han realizado esta entrevista que comparto con Uds.

http://www.dove.com.ar/miradas/belleza-la-expresion-del-propio-ser

Primero fue modelo y luego, dirigió una escuela para mujeres que buscaban su “crecimiento personal”. De la mano de un equipo multidisciplinario y haciendo foco en el cuerpo, su postura y su expresión, Tini de Bucourt enseñaba a aspirantes a modelo y no tanto “a sacar lo mejor de ellas mismas”. Durante doce años (del ’85 al ’97, para ser exactos), pasaron por su escuela un sinnúmero de mujeres, entre las que se destacaron mannequins de la talla de Dolores Barreiro, Carolina Peleritti y Florencia Raggi, pero también otras “reales”, que aprendieron a sentirse bien con ellas mismas.

Luego de diez años fuera del país –vivió siete años en la India y dos en el Uruguay– y ya de vuelta en Buenos Aires, decidió volver a aquello que considera su pasión y misión: el asesoramiento para mujeres “que se animan a ser”, como expresa en la página de Actitud Tini, su nuevo proyecto.

“Siempre me atraparon esas mujeres que tenían algo que las destacaba, pero que no se ve. Mi mirada nunca fue hacia la forma del cuerpo, sino al modo en que se expresa”, explica Tini. Así, bajo el formato de encuentros uno a uno en su atelier de Acassuso, sigue con aquel camino comenzado hace tanto tiempo, enseñando a mujeres “a mirarse desde otro lugar”.

En Dove estamos orgullosos de que Tini se sume a nuestra misión de acompañar a las mujeres en la búsqueda y el desarrollo de su propia belleza. Por ello, la nombramos Embajadora de nuestra marca y, de modo de que la conozcas un poco más, nos sentamos a conversar con ella.

¡Esperamos que disfrutes del diálogo, tanto como lo hicimos nosotros!

Fotografías de Alejandra López.

Tini, tu asesoramiento se basa en una reflexión en torno al cuerpo, ¿cuál es?

Vos vivís adentro de esa casa, que es tu cuerpo, hasta el día que te vas. Tenés dos opciones: pelearte toda la vida o ser de las mujeres que lo cuidan, pero desde la salud y desde el movimiento. De las que lo construyen por dentro y que tienen el coraje para hacerlo. Si querés escribir, escribí: lograrlo te va a llenar de satisfacción.

¿Esa satisfacción se lee en el cuerpo?
Exactamente, en el lenguaje corporal. Una mujer bella, para mí, es aquella que tiene el coraje de llevar a cabo todos sus sueños y deseos.

Es decir que la belleza ¿tiene que ver con la satisfacción?
Si una mujer tiene vínculos difíciles en su vida, si hay algo que no funciona, eso que no funciona se lee en el cuerpo. Hay que trabajar y es necesario tener coraje para hacerlo.

¿Qué es la belleza, Tini?
La belleza tiene que ver con el firme compromiso de llevar adelante lo que te proponés en la vida. Por ejemplo: Madonna. Te puede gustar o no gustar, pero Madonna está tan ocupada en llevar adelante su proyecto que no tiene tiempo de pensar si le gusta o no a los otros. ¿Entendés?

Marcás el viaje a la India como un punto de inflexión. ¿Qué sacaste en limpio de esos siete años allí?
Me acercó la posibilidad de ver y sentir que cosas que yo todavía creía que tenían que ver con la belleza allá eran totalmente diferentes. Me encontré con mujeres que no muestran nada, que manejan una femineidad impresionante, pero desde lo sensitivo. Amplié todo lo que venía trabajando, pero me enriquecí mucho. Llegué a la conclusión de que la belleza es tan multifacética como seres hay en el mundo y que para manifestarla, hay que asumir un compromiso, que a veces duele porque el camino hacia la aceptación duele.

¿Hablás del compromiso de resolver lo que molesta?
Sí, pero sobre todo, del compromiso de poner en práctica los propios talentos. Te doy un ejemplo, el otro día vino una contadora que trabaja en una empresa multinacional. Su alma grita desesperadamente por cantar. Toda la vida quiso cantar, pero nunca se lo permitió. ¿Qué le dice la cabeza? “Tengo 45 años, ¿cómo voy a empezar a cantar a los 45?”. Entonces, yo le digo: “¿Ves? La cabeza te prohíbe aquello que tu alma pide”. Si el alma te lo pide y no lo hacés, entonces lo que queda es la frustración del deseo.

¿Qué sucedió que te llevó a armar nuevamente una escuela?
Cuando volví acá, se me ocurrió seguir con esto que es mi pasión y mi misión. Sé que soy un granito de arena en un desierto, porque no hay mucha gente trabajando la belleza desde este lugar.

Fuiste de una escuela para mujeres que buscaban “su crecimiento personal” a “asesoramiento para mujeres que se animan a ser”. ¿Cuál fue el salto cualitativo?
El salto, obviamente, me lo dio la India. Sigo con la misma línea, pero lo que sumé es una sabiduría personal mía, un incremento en la capacidad de escucha y una necesidad enorme de “empatizar” con la mujer que tengo delante. Lo que antes era en grupo, con más profesores y desde un lugar diferente, hoy es a nivel personalizado, es casi un coaching.

Actitud, presencia y estilo son los conceptos en los que basás tu asesoramiento. ¿Por qué?
La actitud tiene que ver con habitarte y poner en acción tus deseos. Una mujer que está bien con ella misma tiene los cinco sentidos muy potenciados, es como un radar, tiene presencia. El estilo tiene que ver con lo lúdico, con el humor y con poner en práctica la creatividad. Una mujer con estilo se anima a hacer de ella su mejor obra de arte.

Una mujer presente, ¿es aquella que el resto se da cuenta de que está ahí, pero que no se impone
La mejor maestra que tuve jamás habló, pero estaba 100% presente. Fue un retiro que duró diez días, en la India. Vos podés estar en silencio total, en el medio de una reunión, tan centrada, tan en tu eje… Presencia es no imponerse, porque cuando lo hacés, ya estás haciendo un esfuerzo. Es no sentir necesidad de gustarle al otro: te va a pescar el que esté atento.

¿Cómo se comporta una mujer con actitud y presencia?
Es una mujer serena, que no tiene en cuenta la mirada del otro: que no monitorea en ningún momento si la miran o no la miran. Es una mujer que está contenta con ella misma.

Y una mujer con estilo, ¿cuáles son sus características?
Es una mujer que se permite jugar con ella misma… A ver, Renata Schussheimm, puede ponerse el pelo violeta y a nadie le importa. ¿Por qué? Porque ella está basada en sus logros. ¿Cuáles son sus logros? Su arte, sus vestuarios, sus escenografías. Tiene en qué apoyarse. Una mujer que tiene logros, que está satisfecha con ella misma, se anima a jugar. Si quiere el pelo violeta se lo tiñe de violeta.

¿Se lo permite?
Porque no le tiene miedo al ridículo.

En líneas generales, ¿cómo llegan las mujeres que comienzan el taller con vos?
Muy bien. Ya saben –al menos intuitivamente– que tienen las condiciones. Llegan con muchas ganas de que las ayude a poner en marcha todo ese contenido que está dentro de ellas, para que yo les de…

¿El puntapié?
Sí, el puntapié para arrancar. Vienen con muchas ganas de trabajar, preguntan: “esto que traigo adentro, ¿cómo hago?”.

¿Y cómo se van?
Fascinadas.

¿Por qué?
Porque entendieron que lo que tienen naturalmente es mucho más poderoso de lo que creían. Les da mucha paz esa mirada de aceptación. Tienen en claro que se van a cuidar, que van a poner en marcha sus deseos más íntimos. Se van orgullosas de lo que son.

EL CUERPO HABLA

“Una de las partes más cerradas del cuerpo es el plexo, que es donde se colocan las emociones. Enseño a abrirlo, pero de un modo que esté relajado. Las cabezas también suelen estar mal colocadas, por eso hay tanto dolor en las cervicales. El otro lugar difícil es el cinturón, la zona comprendida por la cadera alta y la costilla flotante a la altura del ombligo. Casi todas las mujeres colapsan ahí, levemente. Es como que si el torso superior tuviera menos fortaleza que el inferior. Eso agrega años y desde la lectura corporal, se lo percibe como un cansancio, un vencimiento, un no querer ser visibles”.

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