Interesante reflexión de Rainer Maria Rilke

«Señor, da a cada uno su propia muerte, el morir que brota de su vida, para que tenga amor, sentido y urgencia. Porque somos nosotros la corteza y la hoja. La gran muerte que cada uno lleva en si, es el fruto en torno al cual gira todo. Porque lo que hace extraño y dificil el morir es que no es «nuestra muerte», una muerte que nos arrebata al fin, porque no hemos madurado muerte ninguna en nosotros, por eso viene una tormenta, para despojarnos de todo.»

Rainer Maria Rilke

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Una mirada diferente sobre la belleza femenina

Muchos años han pasado desde que comencé a trabajar con mujeres. Si, fue casi mágico. Siendo modelo aún y quizá sabiendo escuchar las señales, fijé los pedidos de mujeres que a la salida de desfiles me paraban para pedirme que les enseñe caminar. En ese momento no entendía semejante demanda, menos porque no entendía porque iba dirigida a mí y no a otras de mis colegas. Pero como bien sabemos, nos cuesta bastante llegar a valorar ciertas disciplinas o experiencias transitadas.

Desde mi quinto año de vida practico técnicas corporales no adictas al espejo. No le di hasta mucho después el valor real que esa decisión tuvo en mí.

No era cuestión menor, a través de las técnicas corporales no adictas al espejo yo buscaba, inconscientemente, nada más ni nada menos, que mi identidad, totalmente desdibujada desde la temprana muerte de mi padre a mis trece años. Debo agregar que mi entorno estaba totalmente ausente de familia, ya que mis padres inmigraron a Bs As después de la segunda guerra habiendo vivido las dos.

Al haber perdido a mi mentor masculino, mi vida perdió el rumbo. Literalmente disfracé mi dolor. Recurrí al maquillaje en exceso como si hubiese querido esconder mi alma. Una parte mía se fue con él.

Cuánto costó recuperarla.

Fue una adolescencia difícil, sola. Mis amigos preferidos, los libros.

La vida me llevó por caminos inesperados como ser descubierta por la dueña de la mejor boutique de Bs As en ese momento, para ser modelo. No estaba en mi conocimiento esa profesión, nunca había visto una modelo, ni había visto un desfile. Mi meta era otra, la sicología. Pero una realidad ensombrecía mi alma una vez más, tenía 21 años, separada con dos bebes. Y muy orgullosa. Mi madre no tenía porque mantenerme, mi orgullo podía más. Tenía que trabajar. El universo conspiró. Literalmente me golpeó hacia el extremo de mi narcisismo. Si bien practicaba metódicamente mis técnicas alejadas del espejo, este nuevo rumbo me enfrentó con él a un extremo inesperado. Si, necesitaba espejo, necesitaba ser reconocida, sentirme querida por los demás, necesitaba como el agua que me dijeran que era linda eso me hacía sentir querida.

Que vacío del alma. Pero como todo en la vida sirve, mis técnicas corporales silenciosamente se hicieron visibles. Alguna magia desconocida para mi fue visible para los demás y con ella las demandas de que enseñara. Fue la primer señal que terminó en una primera escuela para la mujer con mucho más éxito de esperado. Era obvio que los demás veían en mi talentos que yo misma era incapaz de reconocer.

Hasta que abrí mi gran escuela INCREIBLE!!!

Fue la época de más creatividad de mi vida. Miles de alumnas, llena de profesores de diferentes disciplinas, geniales! No faltaba nada, era un derroche de creatividad, pero, eso sí, claramente se perfiló desde ese entonces mi vocación por la naturalidad. Me importaba de manera incomprensible la naturalidad, el don mágico dentro de cada una de nosotras y así fue como fui tejiendo lo que hoy es mi misión, ayudar a las mujeres a re encontrarse con su ACTITUD.

Me parecía superficial el halago LINDA. Me importaba de sobre manera que las mujeres fuesen INTERESANTES.

Si, y con eso empezó la fuerte investigación en mi misma para lograrlo para poder transmitírselos a los demás.

Entendí el porque hay niñas que de chicas son bellísimas y de grandes lo contrario y al revés lo mismo, como niñas de pequeñas no son agraciadas y después son mujeres fascinantes.

Actitud y presencia, herramientas poderosas para llegar al último día de nuestras vidas con espíritu joven y positivo.

He recorrido un largo camino muchachas!

Me salvó la dignidad maravillosa de mi madre. Al finalizar mi carrera de modelo tuve que decidir si quería parecerme a unos eternos 35 años o jugarme por la profunda experiencia de ser yo misma para siempre. Esto último fue lo que elegí para siempre.

Si amigas queridas, ACTITUD y PRESENCIA va más allá de la vista humana, es absolutamente perceptivo. Va más allá de todo lo que podemos comprar, copiar u operarnos.

Es un enorme premio al trabajo profundo con una misma. Es habitar nuestro cuerpo, la única casa que tenemos hasta el último día de nuestras vidas, es vivirlo, aceptarlo, es aprender a hablar los idiomas del silencio que impone el cuerpo en silencio, nuestro caminar y lo que no  es poca cosa, nuestra manera de vestirnos que es nuestra segunda piel y que es otra vez una herramienta e idioma poderosos que habla de nosotros.

Somos absolutamente únicas en este mundo, no hay otro ser igual a nosotros en el mundo entero, entonces porque hacemos tanto para parecernos a la otra?

Porque nos cuesta tanto aceptar que somos de una forma específica diferente quizá al canon de belleza vigente e impuesto por los medios.

Es hora de darnos cuenta que estamos cada vez más estandarizados, alejados del contacto con la tierra, rodeadas de cemento y con ello una manera de vestirnos mecánica. Donde quedó al creatividad?

Porque tanto miedo a jugar, a ser diferente?

Coco Chanel decía: No hay mujeres feas sino haraganas. Se refería claramente que lograba estilo y clase aquella mujer que desarrollaba sus talentos, sus deseos y aptitudes contra viento y marea. Quien sabe conectarse con el disfrute de sus talentos logra ser interesante y única. Todos tenemos la posibilidad de demostrarnos quienes somos, claro, no se puede comprar, ni operar ni copiar. Es un trabajo individual. Una mujer plena y satisfecha por lo que realiza es el tratamiento de belleza más eficaz del mundo. La mirada es clara y pura, el porte es abierto porque no hay nada para ocultar, la ropa, la segunda piel se transforma en un juego creativo de gran placer, es nuestra moda, no es comercial, nos expresa, nos proyecta , nos define, en fin, ser única cuesta. Es vivir no dependiendo de que nuestro valor esté dado por el tercero, desplegamos nuestro talento por el placer de nosotras mismas, aceptando quiénes somos y sacando el mayor provecho de esta vida que nos toca recorrer. Claro, requiere fuerza, animarse al ridículo, ensayo y error. Hasta que finalmente aparece quienes somos. Cuando se lograr supera todas las creencias que hasta entonces nos manejaron.

El objetivo es transformarte en tu propia obra de arte. Es tomar contacto con lenguajes que no nos enseñan habitualmente.

El lenguaje corporal del silencio. Estar parada en silencio habla de nosotras. Estar sentadas en silencio habla de nosotras. La ropa habla de nosotras. Pero la ropa solo tienen sentido cuando cuando la casa, tu cuerpo, está abierta, alineada y habitada, cosa no tan sencilla.

Tu caminar habla de vos. Para lograr efectos mágicos hay que estar muy cómoda con el propio cuerpo. Caminar es bailar la propia historia aceptada, incorporada y sentir esa historia llena de orgullo aunque haya sido y sea muy difícil. Quien no tiene una historia difícil.

El gran tema es que la mayoría busca siempre afuera la compensación de esa historia no querida. Claro que es trabajoso trabajarla y poder aceptarla y no buscar culpables afuera de uno. No se trata de culpas sino de hacerse cargo de lo que nos toca a nosotros como aprendizaje en esa historia.

Cuando logramos transitar estos idiomas diferentes, los entendemos, aparece la ACTITUD y la PRESENCIA que perduran para siempre, hasta el último día de tu vida, eso sí, es totalmente tu logro, vos la trabajaste, te la ganaste.

Una vez adquirida no hace falta ni mucha ropa nueva ni mucho maquillaje, porque? Porque sos vos!

Te vas a divertir creando con lo que tenés. El secreto es que no te crees tu personaje, lo superaste!

Y se te percibe que estás sin máscaras!

SUERTE!

Cualquier duda o si querés aprender buscame en www.actitudtini.com

A los 13 años… con Actitud

A los 13 con ACTITUD!  Por Tini de Bucourt

Sí, que placer!

Muchas veces doy el taller a grupos pequeños de adolescentes.  Gracias madres por confiar en mí!

Trabajar con personas es una responsabilidad muy grande para mí porque entregan su alma y confianza.

El otro día fue una enorme sorpresa encontrarme con un alma muy sabia dentro de un cuerpo de 13 años. Que placer.

Edad compleja, llena de interrogantes, inseguridades y comparaciones.

actitud

Por respeto a esta niña –mujer, obviamente no voy a dar el nombre.

Pude percibir la magia de otras generaciones en ella.

Le tocó un cuerpo extremadamente alto sobre todo para esta edad adolescente, lo cual normalmente genera muchos complejos en la etapa del cambio hacia el ser mujer. Manejar esa altura con la soltura y gracia con la cual ella lo hace es casi un milagro.

Otra vez esto confirma que el cuerpo siempre expresa como nos sentimos.

Siempre observo que cuando tenemos un complejo con nuestro cuerpo o personalidad, es justamente ese complejo el que más se destaca. El cuerpo nunca miente.

Además de manejar bien su cuerpo la acompaña un seguro buen gusto y marcada creatividad para expresar a través del vestuario su personalidad. Otra vez una rareza a esa edad, ya que el copiar es el denominador común para celebrar un sentimiento de pertenencia en esa etapa.

Claro que tiene aspectos para limar, sería demasiado pedir a tan corta edad.

Es curiosa, profunda y serena.

Vi a su madre en ella. Esto marca otra vez la importancia de ser madre y como somos siempre ejemplo para nuestros hijos. Lo mismo vale para el padre.

Por eso trabajar la ACTITUD, esa herramienta tantas veces desconocida y poco valorada desde temprana edad es una buena enseñanza.

Actitud y Presencia van mucho más allá de lo que puede ver o registrar el ojo físico.

Es una impresión que permanece para siempre en quien tiene la sensibilidad de percibirla.

Que ejemplo! – Adriana Macias

Cuando vi este video pensé en la maravilla que es y puede ser el ser humano cuando se conecta con la vida.

También pensé cuantas veces nos conectamos con las cosas que nos hacen daño en vez de conectarnos con las que nos hacen bien.

Me refiero a las adicciones que todos en mayor o menor grado padecemos

  • Alcohol
  • Tabaquismo
  • Drogas
  • Comida
  • Verborragia
  • Consumo
  • Cirugías estéticas como adicción
  • Y muchas más

Todos sabemos lo que nos hace bien y nos da felicidad, pero porque nos cuesta tanto elegir este lugar?

Veo a esta bella mujer integrando su discapacidad y pienso, SE PUEDE, ELIJO LA VIDA CON TODAS LAS FUERZAS.

Elogio a la mujer brava

Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente y en la actualidad reside en Bogotá.

Elogio a la mujer brava

Por Héctor Abad

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!

Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino – C.G. Jung

Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente y en la actualidad reside en Bogotá.

Mira que maravilla lo que es el talento!

Seguramente muchos ya conozcan a Kseniya Simonova, joven artista ucraniana que usa  luz, arena y música para crear auténticas obras de arte que dejan a uno con una verdadera sensación de sorpresa!

Tantos millones de seres humanos en este mundo. Cuantos talentos se ocultan en cada uno.

Cuantos habrá dentro de cada uno de nosotros que quizá estén atrapados dentro de la maraña de pensamientos, dificultades para expresar emociones o vaya a saber uno por que bloqueos internos?

Que importante es escuchar esa voz interna que más de una vez nos da señales y a la cual no seguimos por miles de excusas que inventamos. Explorar, explorar y explorar. Si, acción, probar sin miedo a equivocarse, temor a que no guste, todo eso! Vencer la opinión del otro, simplemente experimentar. Cuantas sorpresas por descubrir. Los días pasan, VAMOS!!!!!

Miren este video increíble!! Que lo disfruten!!